miércoles, 14 de junio de 2017

¡Tengo que comer fruta!

          El otro día ví un anuncio, de un zumo de bote, que decía algo así como "te gusta la fruta, pero no siempre te da tiempo a prepararla". ¿qué le parecerá al publicista en cuestión que es la fruta? ¿Fiambre a baja temperatura de alitas de pollo deshuesadas? Qué bonita manera de decirnos "eres un flojo y no comes fruta por no coger un cuchillo y pelarla".


         Es cierto que a muchas personas la fruta no nos termina de gustar, y por eso pelarla, trocearla y consumirla, no es una prioridad en nuestra dieta diaria. Sin embargo, es fundamental para nuestra alimentación, y tenemos que hacer un esfuerzo por incluirla, porque son el mayor aporte vitamínico de toda la alimentación, por no hablar de las fibras y de ese bendito carbohidrato de absorción rápida, ese azúcar moderado que te pone las pilas para un buen rato: La fructosa.



      Esto es educacional; y se reeduca y se entrena, como cualquier otra cosa que nos propongamos. Con la ventaja de que se consigue en solo unos días.

    Hay muchas maneras de comer fruta, incluso para aquellos a quienes no nos termina de gustar. Me permito aconsejar algunas de ellas:


  • La mejor, sin duda, es comerla fresca y entera, recién pelada, o no pelada, partida, o a mordisco limpio... Pero esta manera es la que nos da pereza. Lo fácil es llegar de la compra y meter la bolsa en la nevera... (ya veremos luego). Pero si compras frutas que faciliten este consumo (higos, ciruelas, albaricoques, fresas, cerezas, etc...), los lavas para recoger la compra, y los pones en un frutero a primera vista en el frigorífico en verano, o en la mesa de la cocina o del comedor cuando no haga calor, todo el que pasa pica. Garantizado.
  • Para ir educando a los niños en el consumo de fruta, nada mejor que dar ejemplo, y sentarte a la mesa con ellos y una fruta que haya que pelar y partir (peras, manzanas, naranjas, etc...) ponerte a ello e ir compartiendo, ir cortando trocitos y ofreciéndosela. Si son surtidas, mejor, porque habrá fruta que les guste más y que les guste menos. Aquí también es primordial que haya un frutero siempre a primera vista.
  • Adquirir frutas grandes (Sandía, melón, piña...), lavarlas, pelarlas y trocearlas, y guardarlas en el frío en recipientes transparentes, bien tapadas, para que los trozos queden muy accesibles y muy a la vista. En este caso sí es importante que estén siempre en frío, para su óptima conservación. Deben consumirse en un día o día y medio como máximo.
  •  Prepararlas en tarro. Esto no consiste más que en pelar, y partir las frutas, entre las cuales debe haber alguna naranja (que actuará como conservante), algún plátano y alguna manzana (que darán consistencia al preparado); ponerlas en el vaso de la batidora, procesarlas y repartir en frascos de cristal a razón de unos 150 grs. de preparado en cada uno. Meterlos sin tapar (o tapados con un plato o un film, nunca con la tapa metálica) en el microondas y cocer durante 5 minutos. Sacarlos y tapar inmediatamente, muy en caliente, para que se haga el llamado "vacío natural" y nos duren unos cuantos días listos para comer. Hasta una semana.





    Es cierto que todas ellas consisten en lo mismo: preparar, lavar, partir, pelar... Pero se economiza mucho el trabajo y las ganas optando por las dos últimas maneras. Aunque sean algo cuestionables, es mejor que pasar el día pensando que tienes que comer más fruta y dejándolo en la intención.


¡Ánimo, a comer más fruta!

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