miércoles, 24 de octubre de 2012

El por qué del beneficio de los crudos

       Una de las primeras lecciones que nos dan quienes nos enseñan a tratar los alimentos para dar de comer a los demás, es que, cada vez que hervimos un producto, obtenemos otro nuevo. Otra de las primeras es que "Cuando hervimos, matamos. Cuando congelamos, dormimos" (a las bacterias y nocivos, entiéndase). 

       Esto quiere decir que, aunque lo normal es que los profesionales cerremos y etiquetemos con nombre y fecha todo lo que almacenamos en la cámara, en el frigorífico de casa puede haber cosas de las que no recordemos cuándo hemos comprado, o cocinado, o si han sido congeladas... bueh... la solución es pegarle un hervor o, como decimos los cocineros, levantar.

            Pero mucho ojo, que al amor de la lumbre no solo nos deshacemos de lo nocivo, sino también dejamos al alimento desprovisto de algunos nutrientes beneficiosos, como las vitaminas. Aunque sea al vapor, o cocidas en el micro. Aunque sea sin la menor cantidad de agua. Es por el sometimiento al calor y no por infusionarse con el líquido que le extrae las sustancias convirtiéndose en fondo o caldo.

           Un ejemplo de lo que digo son los bricks de leche que compramos con una caducidad aproximada de 3 meses desde su envasado. Cuando la leche caduca o se aproxima su fecha, hay empresas (cuyas factorías trabajan con más de una marca) que retiran la leche del mercado, la vuelven a hervir  y la comercializan bajo otra marca de su misma empresa, a menor precio, para garantizar de nuevo su salubridad. Es decir: La levantan y la re-esterilizan. Ésto no es malo, pero tampoco es bueno. Como digo siempre, tenemos que diferenciar entre lo que es apto para el consumo humano de lo que es beneficioso para la salud. Ésto se distingue en el etiquetado, pero esa es otra historia.

      Ésta es una de las maneras más sencillas, automáticas e inconscientes de perder nutrientes en los alimentos. Por eso los profesionales de la nutrición aconsejamos poner frutas, verduras y hortalizas crudas siempre en la mesa. Pero, claro, hay que tratarlas porque, si no las hervimos, corremos riesgos... 

        La forma de tratarlas correctamente, consiste en sumergirlas durante un período de 30' en una solución de 1 gota de lejía amarilla (de la corriente. En la etiqueta se debe apreciar que es apta para la desinfección alimentaria), por 5 litros de agua. Pasado este tiempo, aclaramos con esmero el alimento con agua corriente y secamos con papel de cocina. Así la salubridad está garantizada, tanto como la aportación de nutrientes sin pérdidas de ningún tipo.

       Esta imagen es uno de los mejores ejemplos de nutrición completa en un solo plato: El Salmorejo Cordobés.


4 comentarios:

  1. Muy interesante como siempre, instructivo y ese salmorejo... pintaza... gracias ya sabemos algo mas¡¡

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    1. Gracias a tí. Por estar y por tu comentario. xd.

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  2. aaaaaaaaaaaayyyyyyyy, oma!!!!!!!!, cosa más rica .Perdona por el comentario de broma, tú sabes k yo soy así....pero es de verdad, buenisimo.

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  3. Me alegro de que te guste. Y agradezco tu comentario, pero no puedo saber que eres así, porque no sé quién eres. xd.

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