miércoles, 14 de junio de 2017

¡Tengo que comer fruta!

          El otro día ví un anuncio, de un zumo de bote, que decía algo así como "te gusta la fruta, pero no siempre te da tiempo a prepararla". ¿qué le parecerá al publicista en cuestión que es la fruta? ¿Fiambre a baja temperatura de alitas de pollo deshuesadas? Qué bonita manera de decirnos "eres un flojo y no comes fruta por no coger un cuchillo y pelarla".


         Es cierto que a muchas personas la fruta no nos termina de gustar, y por eso pelarla, trocearla y consumirla, no es una prioridad en nuestra dieta diaria. Sin embargo, es fundamental para nuestra alimentación, y tenemos que hacer un esfuerzo por incluirla, porque son el mayor aporte vitamínico de toda la alimentación, por no hablar de las fibras y de ese bendito carbohidrato de absorción rápida, ese azúcar moderado que te pone las pilas para un buen rato: La fructosa.



      Esto es educacional; y se reeduca y se entrena, como cualquier otra cosa que nos propongamos. Con la ventaja de que se consigue en solo unos días.

    Hay muchas maneras de comer fruta, incluso para aquellos a quienes no nos termina de gustar. Me permito aconsejar algunas de ellas:


  • La mejor, sin duda, es comerla fresca y entera, recién pelada, o no pelada, partida, o a mordisco limpio... Pero esta manera es la que nos da pereza. Lo fácil es llegar de la compra y meter la bolsa en la nevera... (ya veremos luego). Pero si compras frutas que faciliten este consumo (higos, ciruelas, albaricoques, fresas, cerezas, etc...), los lavas para recoger la compra, y los pones en un frutero a primera vista en el frigorífico en verano, o en la mesa de la cocina o del comedor cuando no haga calor, todo el que pasa pica. Garantizado.
  • Para ir educando a los niños en el consumo de fruta, nada mejor que dar ejemplo, y sentarte a la mesa con ellos y una fruta que haya que pelar y partir (peras, manzanas, naranjas, etc...) ponerte a ello e ir compartiendo, ir cortando trocitos y ofreciéndosela. Si son surtidas, mejor, porque habrá fruta que les guste más y que les guste menos. Aquí también es primordial que haya un frutero siempre a primera vista.
  • Adquirir frutas grandes (Sandía, melón, piña...), lavarlas, pelarlas y trocearlas, y guardarlas en el frío en recipientes transparentes, bien tapadas, para que los trozos queden muy accesibles y muy a la vista. En este caso sí es importante que estén siempre en frío, para su óptima conservación. Deben consumirse en un día o día y medio como máximo.
  •  Prepararlas en tarro. Esto no consiste más que en pelar, y partir las frutas, entre las cuales debe haber alguna naranja (que actuará como conservante), algún plátano y alguna manzana (que darán consistencia al preparado); ponerlas en el vaso de la batidora, procesarlas y repartir en frascos de cristal a razón de unos 150 grs. de preparado en cada uno. Meterlos sin tapar (o tapados con un plato o un film, nunca con la tapa metálica) en el microondas y cocer durante 5 minutos. Sacarlos y tapar inmediatamente, muy en caliente, para que se haga el llamado "vacío natural" y nos duren unos cuantos días listos para comer. Hasta una semana.





    Es cierto que todas ellas consisten en lo mismo: preparar, lavar, partir, pelar... Pero se economiza mucho el trabajo y las ganas optando por las dos últimas maneras. Aunque sean algo cuestionables, es mejor que pasar el día pensando que tienes que comer más fruta y dejándolo en la intención.


¡Ánimo, a comer más fruta!

lunes, 10 de abril de 2017

Natillas ligth, veganas, sin gluten, lactosa y sin azúcar

Quienes estamos siempre a dieta, contando calorías, andamos siempre dando vueltas a ver cómo podemos tomar cosas dulces sin pasarnos de la dieta más allá de lo que se nos permite. Es cierto aquello de que hay que comer de todo; de que hay que hacer una dieta equilibrada... Pero no nos engañemos: Quienes hemos llegado a padecer obesidad (incluso mórbida), lo hemos hecho desequilibrando hábitos en general. Me parece a todas luces conveniente desequilibrar en sentido contrario, para perder peso y, a medida que lo vamos consiguiendo, incluir esos "de todo" que sabiamente nos recomiendan los profesionales de la Medicina. La experiencia me dice que las cosas van volviendo a su lugar de manera sensata y razonable.


Hoy he diseñado un postre que, sin ser realmente unas natillas, lo podríamos comparar y clasificar como tales y, además de contener un bajo valor calórico, son aptas para celíacos, intolerantes a la lactosa, veganos y diabéticos, porque no contienen gluten, ingredientes de origen animal, lácteos ni azúcar.


Vamos con la receta:

Ingredientes: 1/2 litro de leche de arroz; 1/2 palo de canela; la piel limpia de medio limón; 1 pizca mínima de colorante alimentario amarillo (comprobar la etiqueta); 45 grs. de almidón de maíz; entre 15 y 20 pastillitas de sacarina (ciclamato sódico).

Procedimiento:  En un cazo ponemos la leche a calentar con la canela y la piel de limón. En cuanto vaya a romper a hervir, retiramos el cazo del fuego y dejamos enfriar tapado con un plato para que infusione.

Cuando le leche infusionada esté fría, retiramos la canela y la piel de limón, disolvemos el almidón, el colorante,  y devolvemos al fuego, cocinando sin dejar de remover con varilla, durante unos 4 a 5 minutos, hasta que hierva y tome la textura deseada.

Entre dos cucharas, vamos machacando, en principio, 15 pastillitas de sacarina. Las disolvemos en la leche del cazo y probamos, añadiendo más o no, según veamos que es el dulzor que queremos conseguir.

Dividimos la preparación en cinco porciones que nos pesarán aproximadamente 100 grs. cada una, y decoramos la superficie con canela en polvo.

Dividimos la preparación en cinco porciones que nos pesarán aproximadamente 100 grs. cada una, y decoramos la superficie con canela en polvo.





Cada uno de las cinco porciones aporta 80'85 calorías; 0'3 grs. de proteínas; 0'97 grs. de grasa; 18'92 grs, de Carbohidratos, de los cuales 13'64 son complejos (almidones) y 5'28 simples (azúcares) y 0'3 grs. de fibra.

Una porción de natillas tradicionales aporta casi dos veces y media más calorías que las de esta elaboración que, por otra parte, no contiene ninguno de los alérgenos de los que la normativa nos obliga a informar en carta y ficha técnica.



Con virutas de colores, claro, tiene un aspecto muy festivo. Pero lo apropiado es espolvorear con canela molida.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Creme Brûlée a la Naranja

En esta receta no es que se intente evitar alérgenos. No es una adaptación de otra receta. Es que, simplemente, ha salido así. Es una especialidad propia que no recuerdo cómo se me ocurrió (seguramente economizando y/o haciendo un postre de reciclaje). El éxito está garantizado, sobre todo ahora que las naranjas empiezan a estar en su punto. La preparamos para cuatro raciones.



UTENSILIOS:


  • Un cazo, 
  • 2 boles, uno más grande que otro,
  • Una lengua de silicona,
  • Una varilla manual,
  • 4 recipientes individuales,
  • Un soplete.




INGREDIENTES:


  • 3 Huevos de calibre L,
  • 10 grs. de almidón de maíz,
  • 8 gotas de extracto de azahar,
  • 200 grs. de azúcar (150 para la cocción y 50 para quemar),
  • 75 ml. de zumo de naranja,
  • 2 rodajas de naranja confitada.
  • Una pizquita mínima de colorante alimentario amarillo (del que usamos para el arroz, pero no especiado).
  • Unos cubitos de hielo y un poco de agua (para abatir la temperatura).




PROCEDIMIENTO:

  • Lo primero que haremos es preparar un abatidor de temperatura casero con los dos boles, poniendo los cubitos de hielo en el fondo del más grande, añadiendo un poco de agua (cubrir solo la mitad del hielo) y poniendo encima el bol más pequeño. Reservamos.
  • En el cazo ponemos el zumo de naranja y desleímos el almidón utilizando la varilla. Una vez disuelto en el zumo, agregamos el azúcar, los huevos, y mezclamos hasta obtener un líquido homogéneo, intentando no batir con fuerza.
  • Llevamos el cazo al fogón y vamos cociendo a fuego lento, sin dejar de remover, hasta obtener una crema con la textura parecida a una bechamel  espesa.
  • El punto exacto se lo cogemos de la siguiente manera: mientras el líquido está frío y va cogiendo temperatura, no dejamos de remover. Por muy delicadamente que lo hagamos, se nos va haciendo inevitablemente una espuma (de batir la mezcla de huevo con azúcar) en la superficie. No pasa nada; solo es que, cuando la mezcla empiece a espesar, la levantamos del fuego y seguimos removiendo para mezclar la espuma con la crema con la intención de que se pierda. Si es necesario, acercamos el cazo al fuego unos segundos. Se trata, sobre todo, de que no se nos pegue el fondo. La crema con el cazo al aire se termina de cocer perfectamente, mientras removemos "esconder" la capa de espuma. Esta operación dura de 4 a 6 minutos.
  • Inmediatamente, vertemos la crema en nuestro abatidor y removemos hasta que atempere un poco. Si nos saltamos esta operación, la crema se oxidará y se pondrá verdosa. No se habrá estropeado, pero tendrá mal aspecto. En este momento, añadimos el extracto de azahar y repartimos en los cuatro recipientes. 
  • Troceamos las rodajas de naranja confitada y decoramos cada ración con ellas. Repartimos los 50 grs. de azúcar que nos queda por encima y sopleteamos hasta tostarla. Si no disponemos de un soplete, cocemos el azúcar en el fuego, con una cucharada de agua, hasta obtener un almíbar rubio, y lo vertemos repartido por encima de cada una de las cuatro raciones.


  • Refrigeramos para que repose, enfríe y tome cuerpo, aunque también se puede tomar templado.



ALÉRGENOS:












PRINCIPALES VALORES NUTRICIONALES: 

  • Cada ración de este postre contiene aproximadamente, 310 kcal.; 6'33 grs, de proteína; 66'63 grs. de Carbohidratos (de los cuales, 62'20 son azúcares) y 4'92 grs. de grasa.
  • La mayoría del aporte calórico de este plato se encuentra en los Hidratos de Carbono. Si queremos reducirlo, es ahí donde deberíamos hacer las modificaciones: Podemos reducir a la mitad la cantidad de azúcar de la crema y utilizar gajos de naranja natural para decorar, en lugar de naranja confitada. Añadiremos así también un toque más cítrico y menos edulcorado que, para algunos paladares, resulta incluso más apetecible.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Aquarela Cakes, el paraíso de las novias

          Muchas veces digo que este trabajo mío, lejos de ser estresante, o intenso, o cansado, etc., es comprometedor. Trabajar sin horarios hace que, cuando los eventos tienen fecha y/u hora, puedes asistir o no. Simplemente. Con el tiempo me he ido acostumbrando a quedar mal porque mi trabajo parezca una excusa para no asistir. Creo que he hallado el término medio. Veamos: Consiste en que si no puedo asistir, por ejemplo, a una inauguración, prometo (y tarde o temprano termino cumpliendo) una visita posterior.

             Así que este lunes, que para quienes nos dedicamos a ésto suele ser el más tranquilo día de la semana, y así no se corre el riesgo hacer visitas inoportunas, arranqué mi coche y me llegué a Guillena, donde el pasado día 6, se celebró una multitudinaria inauguración de un atelier de nombre Acuarela Cakes, 


                 Quedé impresionada. Y no porque me pille de sorpresa el estilo de la artista que lo regenta, Sino porque me encontré con un gran "paquete" de cosas bonitas. Mires para donde mires, cada rincón de esa casa es un escaparate del que se te antoja todo.





          Aparte de la exquisita decoración llena de antigüedades, encajes, porcelanas, rosas, blancos,  de la primera estancia, donde se gesta cada trabajo, tiene un taller interior montado con una sensatez extraordinaria, donde se imparten cursos de repostería y se elaboran tartas, bizcochos, galletas, y toda clase de repostería tradicional, creativa y brico-repostería.



           Elabora tartas maravillosas para vender en porciones los fines de semana; imparte talleres; gestiona, diseña y elabora, la parte "dulce" en bodas y eventos, sean éstos grandes o pequeños; modela figuras dulces como si de esculturas se tratase, por no hablar de las flores en sus elaboraciones, tanto las modeladas como las naturales. Ese local es toda una experiencia.





          Le desearía mucha suerte, pero se me hace que ya la tiene. De repente, la veo aparecer entrevistada en revistas especializadas, trabajando para grandes y conocidos caterings y tan, tan posicionada, que da vértigo.

domingo, 20 de noviembre de 2016

10 confusiones sobre lo que engorda y lo que no.

         Cuando nos ponemos a hacer régimen con la esperanza de perder algunos kilos, lo normal es que cometamos algunos errores que turban la eficacia de nuestro plan dietético, confundidos por (como siempre) el marketing y las industrias que nos tratan como marionetas. 

          A menudo oímos o leemos que algo es bueno para la salud, e inmediatamente nos creemos que engorda menos y este error desemboca en un fracaso que, junto con la falta de disciplina, hace que nuestro plan deje de ser eficaz a causa de solo unos pequeños detalles.

           Nos sucede esto, ya no solo con los planes de adelgazamiento, sino con la nutrición en general, así como los planes para personas alérgicas e/o intolerantes a determinados alimentos. He aquí algunos ejemplos de confusiones en las que incurrimos acerca de los alimentos a la hora de establecer un método de pérdida de peso:


1.- El aceite de oliva es muy beneficioso para la salud: Vale, pero no para adelgazar. Solo si es AOVE, tiene maravillosas propiedades para el organismo, pero aporta 900 calorías por cada 100 grs. y todas esas calorías provienen de su grasa. Hay que incluirlo en la dieta de adelgazamiento, sí, pero dosificado con mucho cuidado.

2.- Los hidratos de carbono engordan: ¿cuáles de ellos? Porque los hay de dos tipos. A saber: Los de absorción rápida, también llamados simples o azúcares, que están presentes en las frutas y verduras, los alimentos menos calóricos y más ricos en fibras, vitaminas y nutrientes que aportan vitalidad inmediata. Y los de absorción lenta, también llamados complejos o almidones, presentes en legumbres, cereales, pseudocereales y algunas frutas y verduras de mayor aporte calórico.



Los primeros son más que recomendables, por los alimentos en los que los encontramos. Los segundos no tanto, por encontrarse en alimentos calóricos, aunque no es conveniente desecharlos totalmente, sino dosificarlos muy bien.

3.-Los pescados azules como atún, salmón, sardinas, etc., son muy beneficiosos para la salud: Por supuesto que sí, sus grasas son, junto con la del aceite de oliva, muy recomendables para las personas que padecen hipercolesterolemia. ¡Espera! ¿he dicho "sus grasas"? ah, ojo, 900 calorías por cada 100 grs. Creo que, para adelgazar, mejor unos filetes de merluza sin piel, colitas de rape, abadejo, etc. limpito, y con una media de 75 calorías por cada 100 grs. Vamos, casi mejor que las afamadas y triunfantes pechugas de pollo y pavo. Si tienes colesterol, te va a bajar solo.




4.- Para adelgazar hay que hacer una dieta equilibrada: Pues no, si tenemos en cuenta que lo que nos llevó a engordar es un desequilibrio alimenticio y de hábitos. Tenemos que conseguir establecer un plan alimentario en el que, ingiriendo pocas calorías, consigamos ofrecer a nuestro organismo todos los nutrientes necesarios para estar bien. Y luego ya, cuando consigamos nuestro propósito, nos fijaremos mejor en la pirámide nutricional.



5.- La fruta, si la tomas de postre, engorda: No es que engorde, no. Es que con el agua y la fibra que tiene, si te comes después de la comida una buena pieza de fruta, se te hinchará la panza. Lo que sí parece claro es que tiene un poder depurativo si la tomas sola. Por eso parece recomendable dejar la fruta para las comidas de media mañana y merienda.



6.- No me gusta la fruta. Solo la tomo cocinada o en zumo: Vale, mejor eso que nada. Pero tenemos que tener en cuenta que, cuando cocinamos los alimentos, les hacemos perder vitaminas y nutrientes. Por otra parte, tomándonos solo el zumo de las frutas, desechamos la fibra, que tan necesaria nos resulta  para mantener el tránsito intestinal y la sensación de saciedad.



7.- Las carnes que más engordan son las de cerdo. Las que menos las de ave: Lo cierto es que lo que diferencia en su mayoría lo que engorda una carne más que otra, es la grasa que contiene. Así que no solo depende del animal, sino de la parte del despiece que se utilice. Por ejemplo: Un lomo de cerdo blanco bien limpio de grasa exterior, engordará menos que un cuarto trasero de pato, o que un costillar de vaca.



8.- El pan tostado y los picos engordan menos que el pan: No. Solo tienen menos volumen. Y lo de que la corteza engorda menos que la miga también es incierto.

9.- Perder peso rápidamente es ineficaz e insano: Solo si lo que haces es una de esas "dietas milagro" que te van a llevar de cabeza a un  "efecto yo-yo" en poco tiempo. Cuando cambias tus malos hábitos por unos buenos, el resultado es espectacularmente inmediato. Luego ya se empieza a perder menos. Y los últimos kilos cuestan un triunfo. Pero hay que tener siempre en cuenta que, cuando nos empieza a costar perder peso, seguramente se debe a que nos estamos saltando la disciplina, y necesitamos una revisión de la planificación de nuestra dieta.

10.- Para adelgazar hay que comer poco: Falso: Cinco comidas diarias, de las cuales dos constan de un gran plato de verdura, entre otras cosas, no es comer poco. Es comer mucho, solo que organizadamente.

          Estas solo son 10 de las innumerables confusiones que tenemos inculcadas. Seguro que cada quien, por su manera de vivir, sus conocimientos y la educación recibida, tiene mucho que reflexionar al respecto.

¿Puedo ayudarte?


domingo, 30 de octubre de 2016

DE LA LUCHA POR EL PODER, AL EJERCICIO DE CONVIVENCIA

Soy apolítica. No soy de derechas, ni de izquierdas, ni de centro, ni ná de ná. Soy, según mi capacidad de razonamiento me permite, para unas cosas más para aquí, para otras más para allá.
No me gusta que gobierne Rajoy. En los últimos años (conflictos, corrupciones y demás aparte, porque eso ya son delitos que hay que llevar ante el Poder Judicial), la forma de hacer política del "centro-derecha" español, se ha ido convirtiendo en más y más retrógrada cada día. Esto no ha sucedido por sus propios ideales y programas, sino porque han podido administrar (qué poco me gusta la palabra "gobernar") a golpe de decreto: Al decretazo, que se le llama. Como en su cortijo; Y esto no se podía seguir consintiendo.
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Ahora bien: Con un Gobierno en Funciones, la vida pública estaba paralizada. Sólo veíamos los dimes y diretes y tú más que yo, y yo más que tú. Y los españoles de a pie enfadados entre nosotros, o intentando largarnos de aquí, mientras ellos ahí, en su Olimpo parlamentario se reían de todos, manejando los hilos y enfrentándonos a unos con otros, mientras ellos se lo seguían llevando calentito.
Se me hace que los partidos que en este momento permiten (que no apoyan) la investidura de Rajoy, no son unos traidores. Me parecen personas inteligentes que han tenido que bajarse del burro para que se reanude la vida política española. Y ojo, que solo están permitiéndole gobernar de un modo tal que no le va a quedar más remedio que hacerlo para todo el mundo. ¿No es eso, precisamente, la Democracia en su más puro estado?


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Como vengo diciendo desde hace ya muchos meses, nuestros gobernantes están abocados al consenso, y en España va a empezar a pasar lo que TODOS los españoles quieren que pase, y TODOS van a ser oídos y representados. Lo que venía siendo una lucha de poder, ahora se va a ir convirtiendo en un ejercicio de convivencia. Rajoy va a gobernar hasta donde le permita el resto de los representantes de los españoles en el Parlamento.
Dejemos hacer a quienes han decidido por nosotros , que para eso les hemos puesto ahí. Es cierto que no era nuestra intención votarles para eso, pero también es cierto que se encuentran con una papeleta de las gordas, y decisiones muy difíciles de tomar. Y las han tomado. Así, sin prometer referendums para todo. Dejémosles decidir y trabajar, siendo conscientes de que nunca llueve a gusto de todos, sino de que para que siempre llueva a mi gusto, a veces tendré que estar en el pellejo de aquel al que le interesa la lluvia cuando no me interesa a mí. Pienso honestamente que es, a estas alturas, la única manera de que todos convivamos en esta España que debe ser, por encima de todo democrática y es, en la práctica, y por encima de todo NUESTRA ESPAÑA PLURAL. Y como es absolutamente plural, nada más español que eso de criticarnos y ponernos verdes unos a otros.


Un abrazo. En el acuerdo y en el desacuerdo. XDD

- (Imágenes tomadas de las webs de "Criptonoticias.com" y de "Blogselpaís.com").

domingo, 11 de septiembre de 2016

SANGRE CON TOMATE

Que sí, que de verdad, que esta es una receta hipocalórica, compatible con la dieta que he diseñado. Todos, especialmente las mujeres en edad fértil, tenemos algunos problemas de apetito que son cíclicos. Personalmente me sucede, por ejemplo, que hay días en los que me muero por una ración de morcilla, o hígado, o sangre. Sin duda es la necesidad fisiológica de un aporte extraordinario de Hierro. Otros días, generalmente también de forma cíclica, el organismo da otros avisos de carencias; y es que al cuerpo hay que escucharlo, aunque solo sea a veces, si te pide lo que necesita.

Soy consciente de que no es el guiso perfecto, porque le faltan una buena sartenada de patatas fritas, o un arroz hervido, o quizás menos salsa y más chicha, pero eso no es lo que importa ahora, sino la elaboración de un plato nutricionalmente correcto, que sirva para cubrir esa necesidad imperiosa y que podamos compatibilizar con el menú diario, sin tener que pasarnos. Ahí vamos:


Ingredientes: 

  • 500 grs. de sangre de pollo,
  • 1 kg. de tomates rojos,
  • 200 grs. de zanahorias peladas,
  • 500 grs. de cebolla limpia,
  • 10 grs. de sal,
  • 1 rama de albahaca fresca (opcional),
  • 20 cc de AOVE,
  • 2 dientes de ajo con la piel.



Procedimiento:
  • En una olla, ponemos a calentar el AOVE con los ajos sin pelar, a fuego lento, para que tuesten la piel y confiten por dentro. Como utilizamos muy poquito aceite, una buena técnica es la de inclinar la olla para que los ajos queden sumergidos en él, y dejarla apoyada sobre la pared. Así, mira:





  • Una vez cocinados, los retiramos (y la olla del fuego, ojo, que no se nos queme el aceite), los pelamos y ponemos en el vaso de la batidora, junto con las cebollas limpias y troceadas y las zanahorias. Y trituramos. 
  • Devolvemos la mezcla triturada a la olla, tapamos y dejamos sofreír (siempre a fuego lento, porque con tan poquito aceite debemos hacer cocer los ingredientes en su propia agua), hasta que el aroma deje de ser de cebollas crudas.
  •  Mientras, hemos triturado los tomates (con piel) también en la batidora. Los agregamos al sofrito, con la ramita de albahaca y la sal, y dejamos cocinar, removiendo de vez en cuando, hasta obtener la textura de salsa de tomate.
  • Vamos troceando la sangre, que suele venir en taco, y reservamos para que, cuando la salsa esté lista, agreguemos los trozos y dejemos cocer durante entre 45 y 60 minutos a fuego muy lento. Cuanta más cocción se le de a la sangre, en cualquier elaboración, mejor sabor tendrá, porque aporta poco a la salsa, pero recoge mucho de ella. Al apagar retiraremos la albahaca.



Una vez retirado del fuego y aún muy caliente, disponemos el guiso dividido en porciones iguales, en cuatro frascos de cristal y  tapamos inmediatamente. Este es un método de hacer un vacío natural, para darle conservación durante casi dos semanas en frío. Admite, además, un envasado al vacío a máquina, incluso la esterilización de los frascos para ser convertido en semiconserva. En este caso, pueden conservarse durante meses.

Lo que no es conveniente es la congelación. Estropea su textura considerablemente.



 De todos los valores nutricionales que aporta cada ración, se me hace que los de mayor importancia, por la intencionalidad de esta elaboración, son el Calcio y el Hierro, además de su aporte hipocalórico, apto para una dieta de 1.000 calorías diarias. Algunos de ellos son los siguientes:

Calorías: 216'26.  Proteínas: 27'18. Carbohidratos: 11'35. Calcio: 254'48 mg.  Hierro: 10'59 mg., y Vitaminas A, B6, C, E y Provitamina A.


Y, bueno... ¡A comer!